Cómo convertir un viejo autobús escolar en un invernadero

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En los últimos años, cada vez es más popular convertir viejos autobuses escolares en vehículos recreativos y pequeñas viviendas. ¿Pero sabías que los autobuses escolares también pueden convertirse en invernaderos funcionales? Con unos sencillos retoques, puedes convertir hasta el autobús más viejo y destartalado en un próspero invernadero que te mantenga abastecido de productos frescos cultivados localmente durante todo el año. Así que si quieres iniciarte en la jardinería de invernadero, o simplemente quieres probar algo nuevo e innovador, a continuación te explicamos cómo puedes convertir un viejo autobús escolar en un invernadero.

La idea de convertir autobuses reciclados en invernaderos es una forma creativa y sostenible de reutilizar estos vehículos en desuso. Esta iniciativa puede tener varios beneficios, como reducir la cantidad de desechos y mejorar la producción de alimentos locales.

Qué necesitarás

Antes de empezar a transformar tu viejo autobús escolar en un invernadero, tendrás que asegurarte de que tienes los materiales adecuados. Lo primero que necesitarás es un viejo autobús escolar. Normalmente puedes encontrar uno en un desguace o navegando por mercados online. El autobús no tiene por qué estar en perfectas condiciones.

Una vez que tengas el autobús, tendrás que conseguir algunos materiales específicos para invernaderos. Necesitarás tubos o cañas de PVC para formar un invernadero tipo túnel, policarbonato para las paredes y la parte superior, láminas de polietileno para cubrir las paredes y todas las herramientas y accesorios que necesites para hacer el trabajo. También necesitarás sustrato para plantar y una forma de regar y ventilar el invernadero.

Para convertir un autobús en invernadero, primero se debe limpiar el interior del vehículo y retirar cualquier asiento o accesorio que ya no se necesite. Luego se deben instalar ventanas, puertas y una entrada de aire para permitir la circulación del aire y el control de la temperatura. También es necesario instalar sistemas de riego y drenaje, así como estanterías y soportes para las plantas.

Construir la base

El primer paso para construir tu invernadero es montar la base. Si tienes conocimientos de construcción, tal vez puedas diseñar y construir tu propio armazón, pero si no eres constructor suele ser buena idea comprar un plano prefabricado. Así te asegurarás de que la base es lo bastante sólida y estable como para soportar todo el invernadero, y también puede ayudarte a que toda la estructura esté bien aislada y ventilada.

Una vez que tengas la base preparada, puedes empezar a construir el invernadero propiamente dicho. Empieza por las paredes y los techos, asegurándote de utilizar los materiales adecuados. El policarbonato es una gran elección para ambos, ya que es ligero y flexible, y deja pasar la luz mientras mantiene el calor en el interior.

El sustrato de plantación

Una vez que tengas montado el armazón del invernadero, es hora de pasar al sustrato de plantación. Tienes varias opciones en cuanto al sustrato, pero lo mejor es utilizar una mezcla sin tierra diseñada específicamente para invernaderos. Estas mezclas suelen estar compuestas de turba, perlita y vermiculita, y aportan muchos nutrientes y aireación a tus plantas.

Una vez seleccionado el sustrato, es hora de empezar a plantar. Empieza por decidir qué plantas quieres cultivar, asegúrate de que se adaptan a las condiciones de tu invernadero y de que tienen espacio para crecer.

Ventilación y riego

Una vez tengas las plantas en su sitio, es hora de pensar en la ventilación y el riego. Tu invernadero necesita que pueda entrar aire fresco y salir aire caliente, así que asegúrate de que tienes algunas rejillas de ventilación o ventanas practicables instaladas a lo largo de cada pared. También tendrás que asegurarte de tener una fuente fiable de agua, ya sea de un sistema de recogida de agua de lluvia o de un estanque o pozo cercano.

Diviértete con tu invernadero

Una vez que hayas montado y puesto en marcha tu invernadero, la diversión no tiene por qué acabar ahí. Puedes personalizar tu invernadero a tu gusto pintándolo, añadiendo adornos como jardineras o enrejados, e instalando sensores automáticos de temperatura y humedad para controlar las condiciones del interior. Incluso puedes utilizar tu invernadero como espacio creativo para poner en marcha un proyecto artístico o cultivar alimentos para venderlos en un mercado cercano.

Empieza a recoger los frutos

Después de todo el trabajo que has invertido en tu invernadero, es hora de empezar a recoger los frutos. Con un poco de cariño, tu viejo autobús escolar puede convertirse en un próspero invernadero que te permita cultivar productos frescos durante todo el año y disfrutar de los beneficios de los alimentos cultivados en casa desde la comodidad de tu propio jardín. Así que ponte manos a la obra hoy mismo con tu proyecto de transformación de un autobús escolar.

Una vez que se haya preparado el interior del autobús, se pueden plantar diferentes tipos de cultivos, desde verduras y hierbas hasta flores y plantas ornamentales. Estos invernaderos móviles pueden ser transportados a diferentes ubicaciones.

La conversión de autobuses reciclados en invernaderos es una idea innovadora que puede tener un gran impacto en la sostenibilidad y la producción de alimentos locales.


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